martes, febrero 27, 2007

"Siente el corazón que late bajo la piel de hierro"

"En un turbulento s XII, Leola, campesina adolescente, desnuda a un guerrero muerto en un camp de batalla y se viste con sus ropas de hierro, para protegerse bajo un disfraz viril. Así comienza el vertginoso y emocionante relato de su vida, una peripecia existencial que no es sólo la de Leola sino también nuestra, porque esta novela de aventuras con ingredientes fantásticos nos está habalndo en realidad del mundo actual y de lo que todos somos.

Historia del Rey Transparente es un insólito viaje a una Edad Media desconocida que se huele y se siente sobre la piel, es una fábula que conmueve por su grandeza épica, es uno de esos libros que no se leen, sino que se viven. Original y poderosa, la novela de Rosa Montero tiene esa fuerza desbordante de los libror llamados a convertirse en clásicos."
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Esta es la cotraportada de "Historia del Rey Trasparente", es magnífico, no hay palabras. Y ya queda claro de donde viene Leola.
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El Libro
Título: Historia del Rey Transparente
Autor: Rosa Montero
Editorial: Alfaguara -Grupo SANTILLANA (Rústica)
Páginas: 527
Precio: 19,50 Euros

También adelanto que pronto estaré sintiendo los latidos de mis pacientes. Seré cardióloga.

jueves, febrero 15, 2007

El Diablo viste de Prada

Es el último libro que he leído, en realidad el único después de hacer el MIR (sé que tiene delito después de tres semanas del examen y nada que hacer...). Me dio por pedirlo al círculo después de ver la película que es divertídisima, a parte de ser un banquete para la vista sobretodo para el que le guste la moda, las marcas, los complementos y todo lo que pueda considerarse chic.

El personaje principal, Andrea, es muy cercana al público "mundano", que poco o nada tenemos que ver con ese universo paralelo (y por tanto inalcanzable) de los diseñadores, las supermodelos...y todas esas cosas fashion que nos darían (supongo) de lado como a la protagonista, por lo que te permite ponerte en su lugar. Andre tiene un sueño, ser periodista y poder publicar para el New Yorker (un periódico serio). Pero para una recién licenciada eso es un poco difícil de entrada. Se pone a buscar curro, y oh sorpresa, la llaman para trabajar en la revista de moda más prestigiosa de Nueva York, como ayudante (eso sí, no como periodista) de la todopoderosa Miranda Priestly de la cual ella jamás ha oído una palabra. Al parecer es el trabajo "por el que un millón de chicas darían un ojo de la cara". Sólo tiene que "durar" un año, y obtendrá una recomendación que le permitirá trabajar donde ella quiera, ahorrándose unos cuantos años de trabajillos pequeños y malvivir, un chollo...en apariencia.

La película está basada en la novela, recogiendo los momentos más divertidos y con adaptaciones que la hacen mucho más hilada y dinámica que el libro. Es de esas veces que te planteas si la película no será mejor que el libro. En cualquier caso, tanto el libro como la peli son más que recomendables para pasar un buen rato, y sin olvidar que Meryl Streep está diabólicamente genial. Me alegré mucho por su nominación a los Globos de Oro 2007 (galardón que ha ganado, como mejor actriz de comedia), y está también nominada a los Oscar, aunque aquí no lo tendrá tan fácil.

Dejo las referncias del libro y la película, obtenidas respectivamente de La Casa del Libro y La Higuera.

El Libro

Título: El Diablo viste de Prada
Autor: Lauren Weisberger
Editorial: DEBOLSILLO (Rústica)
Páginas: 400
Precio: 8,50 Euros


La película

Título: El Diablo viste de Prada (The Devil wears Prada)
Comedia, USA.
Director:David Frankel
Reparto:
- Meryl Streep (Miranda Priestly)
- Anne Hathaway (Andrea Sachs)
- Simon Baker (Christian Thompson)
- Stanley Tucci (Nigel)
- Emily Blunt ( Emily)
- Adrian Grenier (Nate)


miércoles, febrero 14, 2007

La Indecisión

Después del largo paréntesis, entre falta de tiempo y pocas ganas de pensar cómo retomar algo que realmente nunca empecé del todo (porque sin "enlaces" esto es escribir para nadie, salvo para mi novio que a veces y todo me lee)...tampoco había mucho que contar. Cuando estás inmersa en tu minimundo-MIR, por mucho que trates de quedar con gente que nada tiene que ver con el tema, te das cuenta que es imposible desconectar.

Resumiendo, me he dedicado a estudiar y darle vueltas a mi futura residencia, estudiar y seguir dándole vueltas a la especialidad. Ahora que ya he acabado la parte de estudiar (que para mí era la "fácil" porque sabía lo que tenía que hacer), sólo me queda darle vueltas a la especialidad, y es...asfixiante. No acabo de sentir el apoyo y comprensión que me gustaría encontrar en los míos. Cada cuál opina a su antojo, y me proponen criterios de búsqueda y selección que son casi paradójicos. Y yo sigo sin saber qué es lo que quiero. Porque por elegir, puedo hacer lo que quiera casi donde quiera, lo cual añade un grado más de "responsabilidad" a la decisión. Se me vienen a la cabeza las palabras de una amiga mía diciendo que "si alguien es el 1º o el 2º, y elige plaza y se confunde, es que es un inútil y quedará como un lerdo delante de todo el mundo", yo le contesté "no necesariamente, todo el mundo se puede equivocar, y además esos no tendrían problemas, porque seguro que si repiten el MIR, sacarían otro gran número". Quien me iba a decir a mí que vería en una parecida... De todas formas, como dice mi novio, "los únicos que no eligen plaza en el MIR son el primero y el último, el último lo que le quede, y el primero está claro que cardio en el Gregorio".

¿cardiología? ¿pediatría? ¿anestesia? ¿en mi ciudad de siempre? ¿en Madrid?

El caso es no estar contenta...

viernes, junio 02, 2006

Un fonendo para mí

Todo empezó el día de mi graduación , en plena comida:
-toma hija, un recuerdo de parte de la familia (sonrisas)
-¡vaya, un regalo! no me los esperaba (¡¡¡bien!!! que sea un collar o, una cámara digital o...)
-pero si es un fonendo...(sonrisas) y es negro... y...¿no lo había de otro color? (fin de las sonrisas).

Esa fue la última vez que vi a mi fonendo.

Realmente mi primer fonendo en seis años de carrera. Después de tener que llevar por todo el hospital uno de mi madre del principio de los tiempos que, con las olivas blancas daba un poco el cante, y de compartir los últimos tres años el de mi hermana (a base de: yo tengo prácticas, yo también; dame mi fonendo; no, qué yo soy la mayor y tú solo vas a ver la espalda del médico; ¿y qué te crees, que tú vas a hacer mucho más?; tampoco andaba mu desacertada...). Y es que a ella sí se lo compraron, a pesar de ser la pequeña.

Por fin, un fonendo, un fonendo de la marca que todos conocemos y el modelo clásico que todos hemos llevado en nuestras prácticas de estudiantes. Guay, me dije, si hago pediatria pues... pa las guardias de adulto y si cosigo entrar en cardio pues... pa las guardias también. Sinceramente, creo que no era el mejor momento para que me regalaran ese fonendo. Y simplemente desapareció de mis manos. Porque había que cambiarlo (con la de colores que hay! acabo de estar en la página comercial y lo hay hasta naranj). Porque resulta que en vez de comprarlo en una tienda normal, de esas de la calle que venden fonendos... lo habían pedido a no se quién, a través de nosequé farmancia y... que ya se sabe que estas cosas van despacio.

Pero mi mayor perplejidad llegó cuando me dicen que no hay el color que yo quiero (había pedido el azul turquesa o el azul marino, ni siquiera el naranja...), que sólo lo hay en negro y que lo mandarían a la fábrica a ver si le podían cambiar la goma...¡¡Dios!! ¡que sólo es un fonendo! que encima no me va a valer para nada... Luego llega la retaíla de reproches:
- mi madre: pero hija, mira que eres caprichosa, no podías haber dicho simplemente gracias...
- mi hermana: porque la niña tiene siempre que llamar la atención, porque no puede ir con un fonendo normal como todo el mundo...
- hasta mi novio: si es que contigo nunca se acierta...
Y todos de acuerdo en algo: que me pintaba no tener fonendo.

Llegados a este punto, a parte de asentir y callar, me dediqué a investigar. Porque sinceramente, a mí eso de que "hay que cambiar las gomas" no me convencía, porque es un fonendo, no un coche, ni... no sé, otras cosas a las que se les cambien las gomas (no pensar mal). Y voy a mirar la web de los fonendos, y de casi todos hay varios colores, menos de uno mu sofisticado que sí, aisla ruidos externos, y aumenta el volumen, y permite grabar los sonidos y tiene infrarrojos (¿quieres un soplo mitral en tu movil?)y...vale 700 eurazos, así que el mío no era, porque mi familia me quiere... pero no tanto.

Así que, la incógnita ahí queda: ¿por qué alguien querría cambiar la goma a un fonendo, si ya que estas en la fábrica y puedes coger uno del estante que ponga "Fonendos Azules para mete-patas"?.

No lo sé, pero seguiré investigando.

La Pescadería

Recién descubierto este peculiar mundo del blog, me ha faltado tiempo para empezar a escribir y compartir un poco mis pensamientos porque mi vida, de momento, se limita a la contemplación de los tediosos a la par que infumables apuntes de Medicina Legal.

Hoy ha sido un día particularmente monótono y triste, con la habitual discusión con mi madre sobre ir a la pescadería y aguantar la cola y, consecuentemente el marujeo. Esto suele suponer unos cuarenta minutos de mi laboriosa vida de estudiante de último curso de Medicina-preparadora MIR más la no despreciable tensión que supone el evitar que se te cuele alguna por el simple hecho de ser la única persona que espera sentada en el banco, en vez de al pie de mostrador, contribuyendo con comentarios, toses y estornudos (que mala es la alergia en estas fechas) a aumentar la flora y el género. Luego le echan la culpa de todo al Anisakis. En fin, no sé para qué discuto con mi madre si siempre voy. Más que nada pa' despertar porque una vez más, no había café hecho.

Después de una tarde de querer y no poder estudiar, me he dedicado a bichear por internet. Me gusta leer los foros en los que escribe la gente que empieza la residencia ahora, sólo de pensar que dentro de una año yo puedo estar en la misma situación... y me empiezan a asaltar una vez más las dudas, de qué especialidad, dónde... no sé si seré valiente y me iré a Madrid, porque sólo de pensarlo...

Mañana tengo que hacer un simulacro a las 8 de la mañana, de aproximadamente cuatro horas de examen por lo que debería ir preparándome para mi cita con Morfeo, así que ¡buenas noches!